

"Sólo quiero hacerles saber que he encontrado el curso del Sistema del Estudio de la Personalidad como el más interesante, y probablemente el único, con el mayor beneficio potencial de todos los que he asistido ...."
George Nason, Regional Manager, Safety-Kleen UK Ltd
ENTREVISTAR CORRECTAMENTE
Por John Pizey
Recientemente tuve la oportunidad de ver como observador un buen número de entrevistas. Esas entrevistas eran llevadas a cabo en vivo y mi papel era entrenar a los entrevistadores a su debido momento. Siendo franco, estaba horrorizado del nivel tan pobre y de los tremendos errores que se estaban cometiendo. Este artículo está basado, por tanto, en aquella experiencia, y además añado algunos otros puntos que espero que les sean útiles.
Antes de continuar estoy seguro de que si usted le pregunta a alguno de mis compañeros de profesión, le dirán que si se usan sólo entrevistas para seleccionar al candidato correcto es sólo marginalmente más preciso que juzgar al candidato por como escribe o por las estrellas. Añadirían que en una tanda de tests recientemente publicada, la validez de esas entrevistas es del + 0,16, siendo la escala general más usada, la que va desde el + 1 (el resultado más positivo) a el –1 (el resultado más negativo).
Desafortunadamente, muchas organizaciones continúan usando la entrevista de selección y otras formas de entrevista como su única herramienta para hacer juicios válidos sobre otras personas. Mis compañeros quisieran sin embargo añadir, que es mucho más válido acompañar la entrevista de otras formas de evaluación más objetivas. Además, no podemos escapar del hecho que las entrevistas en cualquier clase de negocio siguen siendo el más fácil y más sensible modo de comunicación entre dos humanos.
Sin olvidar esto, debemos reconocer que necesitamos ser mucho más profesionales en los procedimientos actuales para hacer este tipo de entrevistas. ¿Qué observé en mi reciente experiencia?
Observación 1
El Sr. X usó a su secretaria para que ceremoniosamente acompañaran a los candidatos a su despacho y anunciaran sus nombres. Él permaneció sentado en su lado de su enorme e impresionante mesa, e hizo sentar a los candidatos al otro lado de la mesa.
Observación 2
El Sr. Y sentó a sus candidatos nada más haber intercambiado sus nombres y tras un largo y embarazoso silencio durante el cual aparentemente estudió su C.V. La entrevista empezó después con alarmante brusquedad.
Observación 3
El Sr. Z hizo coherentemente declaraciones muy largas sobre como hizo algo, esperó que algo fuera hecho o como él se sintió sobre algo. Al final de esta serie de opiniones personales y procedimientos sobresaltados, él terminaría diciendo, "y usted ¿cómo hubiera reaccionado? o ¿cómo se hubiera sentido? y a veces ¿le ha molestado esto? "
Observación 4
El Sr. Y estaba determinado a conducir su entrevista en la manera en que previamente la había planeado o quizás siempre solía hacer. Las mismas preguntas elaboradas a cada candidato. Cada candidato hizo su mejor interpretación para contestar esas preguntas. El resultado fue que cada entrevista rebasó el tiempo previsto y era concluida con la frase “parece que nos hemos quedado sin tiempo, pero antes de irse, ¿quiere preguntarme algo?
Observación 5
Cuando le pregunté al Sr. Z su impresión sobre un candidato me contestó después de pensarlo detenidamente que dudaba mucho sobre el dinamismo de ese hombre y especialmente sobre su lealtad. Cuando le pregunté sobre los hechos que respaldaban ese juicio, me dijo ¡lo he sacado de su CV! No pude por más que preguntarme cuál era el propósito de la entrevista.
Observación 6
El Sr. X era regularmente interrumpido en cada una de las entrevistas a las que asistí aquella tarde. En dos ocasiones tuvo, relativamente cortas, ¡pero dos conversaciones al teléfono!. En la tercera ocasión, pidió que no se le interrumpiese.
Todo lo dicho hasta aquí no ha sido extraído de John Cleese o cualquier otra película de formación. ¡Está pasando actualmente! Se han escrito muchos libros, periódicos, películas y cursos de formación sobre entrevistar. En vista de esto, con las observaciones que voy a hacer, sólo me propongo tratar sobre algunos puntos generales que sirvan para examinar nuestros propios estilos.